El hambre en el Sahel se agudiza: 36 millones de personas en inseguridad alimentaria grave
La combinación de sequías extremas, conflictos armados e inestabilidad económica ha disparado los índices de malnutrición en países como Mali, Burkina Faso y Níger.
La región del Sahel africano atraviesa una de las crisis alimentarias más graves de su historia reciente. Según las últimas estimaciones, más de 36 millones de personas sufren inseguridad alimentaria severa a lo largo de la franja que se extiende desde Senegal hasta Etiopía.
La confluencia de múltiples factores hace especialmente difícil revertir la situación. Las sequías recurrentes, agravadas por el cambio climático, han reducido drásticamente las cosechas de subsistencia. Al mismo tiempo, los conflictos armados activos en Mali, Burkina Faso, Níger y el norte de Nigeria han desplazado a campesinos de sus tierras y cortado las rutas comerciales tradicionales.
La malnutrición aguda infantil ha alcanzado niveles de emergencia en varias zonas. En las regiones del norte de Mali y el este de Burkina Faso, las tasas de malnutrición aguda global (MAG) superan el 15%, el umbral de emergencia establecido por la OMS.
La escalada de precios de los alimentos, parcialmente atribuible a las repercusiones globales de la guerra en Ucrania sobre los mercados de cereales, ha agravado el acceso a los mercados locales para las familias con menos recursos. El trigo, el mijo y el sorgo, básicos de la alimentación saheliana, se han encarecido notablemente.
La falta de inversión en infraestructuras de irrigación y la dependencia de la agricultura de secano hacen que la región sea especialmente vulnerable a los cambios en los patrones de precipitación. Sin soluciones estructurales que combinen seguridad, adaptación climática y desarrollo económico, los expertos advierten que las crisis alimentarias en el Sahel serán cada vez más frecuentes e intensas.